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Cambiar de trabajo a los 40 es posible (si sabes como)

Cambiar de trabajo a los 40
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Este momento que vivimos… Es raro. La vida en los últimos años ha evolucionado a un nivel vertiginoso, y las inteligencias artificiales ya auguran que esto se va a poner a velocidad terminal.

Si eres de mi quinta, y estás rondando los 40, probablemente tengas claro que has de conseguir mantener el ritmo.

A veces pasa que llegada cierta edad debemos reinventarnos, o debemos «actualizarnos». Y si, los 40 son los nuevos 30, pero eso es puramente filosófico, porque, aunque mentalmente nos consideremos de 30, el cuerpo tiene 40. Y lo sabe.

Ya sea porque tu sector esté en una actualización de operaciones, porque te sientas obsoleto o porque te está tocando cambiar de «curro» a esta edad… Creo que hay algunas cosas que puedo contarte para que te sea más sencillo motivarte al cambio.

Para empezar, quiero decirte que no estás obsoleto, eres más bien como un buen vino. Pero ya sabes lo que pasa con el buen vino, si no se mantiene como se debe… se estropea. Así que vamos a «arremangarnos», como decía mi abuela, y a hablar un poco de las cosas que te interesan si has llegado hasta aquí.

Ponte un cafecito, y acomódate, que arrancamos.

Contexto histórico

(Que siempre viene bien)

Ah, la España de la Restauración, ese momento pintoresco donde los obreros, hartos de ser el último eslabón sin derechos, hicieron que el gobierno finalmente les prestara atención. Así, en 1883, nace la Comisión de Reformas Sociales, más como un club de debate que como algo realmente útil. Pasaron los años, y para no quedarse cortos, en 1903 aparece el Instituto de Reformas Sociales, seguido por el Instituto Nacional de Previsión en 1908, mostrando un entusiasmo por crear organismos casi tan grande como su lentitud en lograr cambios de verdad.

Llegó 1919, y con él, el primer seguro obligatorio para la vejez, una especie de reconocimiento de que llegar a viejo era casi un acto heroico dado el panorama laboral. Destinado a asalariados entre 16 y 65 años cuya retribución no superara un cierto límite. Este seguro protegía la vejez por considerarla una invalidez por razones de edad (Ejem…). Avanzamos a 1985, y España, intentando ser la niña bonita de Europa, ajusta sus leyes laborales ampliando requisitos y complicando aún más el sistema con la Ley 26/1985, poniendo como gran reforma, un aumento en el periodo mínimo de cotización de diez a quince años y cambiando el número de años inmediatamente anteriores a la jubilación para calcular la cuantía de la base reguladora, que pasaron de ser dos a ser ocho.

El Pacto de Toledo en 1995, ese intento de poner orden en casa, recomendaba, entre otras cosas, jugar con la edad de jubilación. Y como si de una novela se tratase, en plena crisis del ’97, se aprueba la ley 24/1997, que venía a decir: «Vamos a hacer caso, pero a nuestra manera». Esto significó más años cotizando para poder jubilarte decentemente, pasando de una base de cálculo de ocho a quince años.

Y no contentos con eso, en 2006 y 2011, nuevas reformas siguieron complicando el panorama. La jubilación se convirtió en ese espejismo que ves, pero que se aleja cada vez que te acercas, estableciendo finalmente en 2027 la jubilación a los 67 años, salvo que hayas cotizado más de 38 años y medio.

En resumen, lo que empezó como una lucha obrera por derechos básicos se ha convertido en un maratón burocrático sin fin, donde los 40 son los nuevos 30 porque, sinceramente, ¿Quién puede pensar en jubilarse?

Hemos pasado de 10 años a casi 40. Teniendo en cuenta que te jubilas a los 65-67, esto significa que debes trabajar desde los 26-27 de forma ininterrumpida.

Bien, ahora que te he aburrido y abrumado con historia general de este nuestro país, vamos a lo que te interesa a ti.

El Momento de Cambiar es: siempre

Los de nuestra generación, crecimos con la falsa promesa de que viviríamos en un gran momento. «Estudia, para ser alguien», nos decían. ¿Y que hicimos? Estudiar. ¿Cuál fue nuestro premio? Que somos una generación que ha vivido dos grandes crisis, en la que los modelos de empresa han cambiado. Atrás quedó eso de estar toda la vida en un mismo sitio. Si, claro, habrá quien si pueda, pero son la excepción a la regla.

Reinventarse a esta edad puede parecer una montaña más alta de lo habitual. No estamos hablando solo de un cambio de trabajo, sino de una transformación profesional que puede implicar aprender desde cero, competir con generaciones que parecen hablar otro idioma tecnológico y, lo más importante, vencer los prejuicios sobre lo que se supone que debes hacer a los 40.

Aquí va el quid de la cuestión: estás lejos de ser una reliquia. En realidad, este es el momento perfecto para canalizar toda tu experiencia, sabiduría y, sí, esas ganas de cambiar, hacia algo que realmente te motive. Porque si algo hemos aprendido de mirar hacia atrás es que la capacidad de adaptación es lo que nos mantiene en juego.

El cambio es un proceso continuo, sin fecha de caducidad. Y aunque la idea de transformar tu carrera puede provocar más de un sudor frío, también es una oportunidad para redirigir tu pasión y habilidades hacia horizontes que tal vez nunca imaginaste explorar.

No te voy a mentir, el camino no es sencillo. Requiere valor, determinación y una buena dosis de humildad para aprender cosas nuevas, posiblemente de quienes podrían ser tus hijos. Pero imagina el poder que viene con combinar tu experiencia de vida con nuevas habilidades y conocimientos. Eso es lo que te hace verdaderamente valioso en cualquier campo que decidas emprender.

Así que es hora de pasar a la acción. Vamos a desentrañar cómo puedes hacer de este cambio no solo un sueño, sino una realidad tangible.

¿A qué te enfrentas?

Bienvenid@ a tu campo de batalla, donde tu contrincante eres tu mismo. A un lado, con más de cuatro décadas de vida, te encuentras tú, listo (o no) para el desafío. Al otro, los años que te quedan para jubilarte. No vamos a endulzarlo; las cartas están sobre la mesa y el juego, aunque justo, requiere de una estrategia impecable.

La Barrera Tecnológica

Primero, hablemos del elefante en la sala: la tecnología. No, no basta con saber usar Instagram o enviar emails. Hay que tener un poquito de fondo con respecto a las herramientas que se usan hoy en día, y no… tampoco sirve que sepas hacer «tablas dinámicas». El mundo laboral de hoy demanda competencias en herramientas y plataformas que, admitámoslo, parecen sacadas de las pelis que veíamos cuando éramos niños. Desde software especializado hasta comprender el big data, la IA, y todo ese galimatias digital que parece dominar cualquier conversación sobre el futuro del trabajo. Cada día surgen herramientas nuevas, y es harto complejo estar al corriente de todo. (Yo a veces tengo la sensación de ser como el señor Burns cuando finge ser adolescente).

El Reto de la Formación Continua

Luego está el tema de volver a estudiar. Que levante la mano quien pensó que, después de los 40, lo único que estaría aprendiendo sería alguna receta nueva o horticultura. La realidad es que la formación continua es ahora tu mejor aliada, y sí, puede costar más a cierta edad. No solo porque nuestros cerebros están más acostumbrados a ciertos patrones de pensamiento, sino porque la vida, con sus múltiples responsabilidades, no nos da tregua.

La Absorción de Nuevos Conceptos

Afrontémoslo, absorber nuevos conceptos y teorías no es tan sencillo como en nuestros veinte. La plasticidad cerebral juega en nuestra contra, pero eso no significa que sea el fin. Se trata de encontrar el método de aprendizaje que mejor se adapte a ti, sea visual, auditivo, o incluso práctico. Y aquí viene la buena noticia: nunca antes habíamos tenido acceso a tantos recursos educativos, desde cursos online gratuitos hasta tutoriales en YouTube y webinars especializados.

La Resistencia al Cambio

Todos hemos estado allí, cómodos en nuestra zona de confort, temerosos de dar el primer paso hacia lo nuevo. Pero aquí es donde la mentalidad juega el papel de su vida. Adaptarse al cambio es, en gran medida, una cuestión de actitud. Enfócate en lo que ganas, no en lo que pierdes.

Enfocándote en el Aprendizaje

Entonces, ¿Cuál es el plan de acción? Tecnologías emergentes, programación, análisis de datos, herramientas de gestión de proyectos… la lista es larga, pero no infinita. Identifica las habilidades más demandadas en tu campo de interés o en aquel hacia el que quieras dirigirte. Invierte tiempo y, si es necesario, dinero, en cursos que te proporcionen no solo el conocimiento teórico sino también práctico.

Sectores y profesiones que te recomendamos

Ahora que has asumido el reto y estás listo para saltar al vacío del cambio, hablemos de hacia dónde podría ser ese salto. Con la tecnología redibujando los límites de lo posible, ciertos sectores emergen como verdaderos oasis en el desierto. Aquí te lanzamos unas cuantas pistas sobre sectores y profesiones que no solo están en auge, sino que parecen estar diseñados para aquellos valientes que deciden ponerse el mundo por montera. Y no, no hablamos de que te hagas «tiktoker»…

Tecnología y Digitalización

Obvio, ¿no? Pero vamos más allá del cliché. No tienes que convertirte en el próximo Steve Jobs, pero adentrarte en el universo de la programación, el desarrollo web, la ciberseguridad o la analítica de datos puede abrirte puertas que ni sabías que existían. Y no, no es tarde. Hay historias de personas que empezaron a codificar después de los 40 y ahora lideran sus proyectos.

Economía Verde y Sostenibilidad

El planeta nos necesita, y este sector está clamando por profesionales con ganas de marcar la diferencia. Desde gestión de proyectos sostenibles hasta especialistas en energías renovables, la economía verde ofrece un camino lleno de posibilidades para contribuir a un mundo mejor mientras te reinventas profesionalmente.

Educación y Formación Online

Si algo hemos aprendido en estos últimos años es que la educación no conoce de barreras físicas. Convertirte en formador, mentor o coach en tu área de expertise puede ser tremendamente gratificante. Y con la formación online, tus 40 años de experiencia se convierten en tu mejor carta de presentación.

Salud y Bienestar

Con una población cada vez más consciente de la importancia de cuidar el cuerpo y la mente, este sector ofrece un abanico de oportunidades, desde coaching nutricional hasta especialización en terapias alternativas. La salud y el bienestar nunca pasan de moda y tu madurez puede ser un valor añadido incalculable.

Emprendimiento Social

¿Tienes una causa que te apasiona? El emprendimiento social te permite combinar tu deseo de cambio profesional con el de hacer del mundo un lugar mejor. Las posibilidades son tan amplias como tu imaginación y tu voluntad de impactar positivamente en la sociedad.

Si, pero sé más concreto, ¿Qué estudio y dónde?

Vale, vale, lo pillo, quieres un plan concreto. Muy bien, vayamos al neto.

Tecnología y Digitalización

¿Qué estudiar? Aprender a programar es una apuesta segura. Lenguajes como Python, JavaScript, o incluso especializarte en desarrollo de aplicaciones móviles, pueden abrirte muchas puertas. La ciberseguridad es otra área con demanda creciente, al igual que la ciencia de datos.

¿Dónde? Plataformas como Coursera, Udemy, o edX ofrecen cursos de instituciones respetadas como MIT, Harvard y otras universidades de renombre. Además, bootcamps de programación como Ironhack o Le Wagon ofrecen formación intensiva que te prepara para el mercado laboral en meses.

Economía Verde y Sostenibilidad

¿Qué estudiar? Desde un Máster en Gestión Ambiental hasta cursos específicos en energías renovables, gestión de residuos o sostenibilidad empresarial.

¿Dónde? Universidades técnicas y escuelas de negocios suelen ofrecer programas especializados en estas áreas. También puedes encontrar cursos online en plataformas como FutureLearn o Coursera que colaboran con organizaciones ambientales para ofrecer formación actualizada.

Educación y Formación Online

¿Qué estudiar? Especialízate en diseño instruccional, herramientas de e-learning o incluso en psicología educativa para entender mejor cómo facilitar el aprendizaje en adultos.

¿Dónde? Universidades con facultades de educación suelen ofrecer estos programas. Además, existen certificaciones y cursos en línea a través de LinkedIn Learning, Coursera y Udemy que pueden darte una buena base en estos campos.

Salud y Bienestar

¿Qué estudiar? Nutrición, psicología del bienestar, fisioterapia, o incluso yoga y mindfulness son áreas con un gran futuro.

¿Dónde? Escuelas de salud y bienestar ofrecen formaciones certificadas. También puedes optar por cursos online de plataformas como Udemy o incluso especializaciones ofrecidas por universidades a través de Coursera.

Emprendimiento Social

¿Qué estudiar? Emprendimiento social, gestión de ONGs, desarrollo sostenible o estudios sobre innovación social.

¿Dónde? Busca programas en escuelas de negocios con enfoque en emprendimiento o cursos especializados en plataformas como Coursera, que a menudo se asocian con organizaciones internacionales para ofrecer formación relevante y aplicada.

La Reflexión

Por suerte para mí, siempre he sido un «culo inquieto», y elegí una profesión que me obligaba a estar en permanente formación y especialización. Por lo que esa zona de cambio siempre ha estado presente.

Pero para ti, que lees esto, quizá la historia sea diferente. Tal vez te encuentres en un momento de tu vida en el que el cambio no es una opción, sino una necesidad. Y ahí estás, frente a la pantalla, preguntándote que camino deberías tomar.

Vamos a ser francos: llega un momento en que no te apetece hacer el esfuerzo, pero es lo que toca. La sociedad nos ha vendido la idea de que hay un guion a seguir, y a esta edad, supuestamente deberíamos estar sentados, contemplando el horizonte desde la comodidad de una carrera estable. Pero, el mundo ha cambiado demasiado y ya no sigue ninguna regla de las que creíamos que eran ciertas.

Hace tiempo descubrí que el cambio es, en realidad, el único camino hacia el crecimiento. Y sí, el aprendizaje a esta edad puede que no sea tan fluido como cuando éramos esponjas humanas en la universidad o en el instituto, absorbiendo conocimiento sin esfuerzo. Ahora, cada nuevo dato o habilidad requiere de una determinación férrea. Pero, ¿acaso no es eso lo que nos hace más fuertes?

Para ti, que quizás dudas de tu capacidad para enfrentarte a las nuevas tecnologías, a los entornos de trabajo cambiantes, o a la idea de empezar de cero, te digo: no estás solo. La resistencia al cambio es un sentimiento universal. Sin embargo, el mundo no espera a nadie, y la adaptabilidad es más necesaria ahora que nunca.

En este punto, podrías pensar que estoy minimizando el miedo que conlleva esta transformación. No es mi intención. Cada preocupación es válida, y cada obstáculo, una lección en potencia. Lo que intento transmitir es que el cambio, aunque incómodo, también es tremendamente gratificante. Es una oportunidad para redescubrirte, para probar, fallar, y eventualmente, triunfar.

Así que, si te encuentras al borde del abismo, contemplando la posibilidad de reinventarte, recuerda: los saltos más grandes requieren de un poco de carrera. Y aunque empezar pueda dar miedo, la vista desde el otro lado puede ser espectacular. Porque, la vida es demasiado corta para preguntarse «¿y si…?».

conclusiones

En el cruce de los 40, estamos justo en esa encrucijada vital donde miramos hacia atrás solo para darnos cuenta de que el único camino es hacia adelante, hacia lo desconocido. La idea de cambiar de rumbo a esta edad no es simplemente un capricho pasajero; es una respuesta directa a un mundo que no se queda quieto, que nos empuja a movernos con él o quedarnos atrás.

Esta aventura hacia algo nuevo no se trata solo de perseguir una tendencia o de adaptarse a lo último en tecnología. Es, en esencia, un reto personal, una prueba de nuestra voluntad de seguir creciendo, de no estancarnos.

El corazón de este artículo no pretende ignorar lo difícil que puede ser este cambio. Más bien, busca ser ese empujón, ese recordatorio de que sí, es posible, y más aún, podría ser lo más emocionante que hagas. Adaptarse no es simplemente una necesidad; es una muestra de nuestra capacidad para tomar las riendas y dirigir nuestra vida hacia donde queramos que vaya.

Así que, la verdadera lección aquí es que reinventarse a los 40, o a cualquier edad, no es solo viable, sino que podría ser el comienzo de tu mejor capítulo. Decidir abrazar el cambio es afirmar que estamos listos para más, que no hemos terminado de soñar ni de alcanzar esos sueños. Y eso, más que cualquier cosa, es lo que nos mantiene vivos y presentes.

¡Nos vemos!

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